Hola a todos,

Antes de empezar a escribir, me gustaría disculparme por mi gran demora en escribir esta última entrada. En un principio, tenía intención de escribir y relatar mis últimas semanas en Chipre con detalle, como acostumbraba a hacer la mayoría de veces que he escrito, pero dado que ya ha pasado mucho tiempo y desde mi vuelta a España mi vida ha sido como una montaña rusa (muchos cambios en muy poco tiempo), he pensado en resumir un poco lo que fue aquel mes de marzo y abril para a continuación agradecer y despedirme de todas aquellas personas que en mayor o menor medida han compartido conmigo la experiencia vivida en Chipre.

 

En los meses de marzo y abril, es decir, la fase final del programa y de mi estancia en la isla, concluimos mis compañeros y yo los diferentes eventos y actividades que estábamos llevando a cabo durante los últimos meses, asistí a varias conferencias y talleres sobre educación para la paz y también tuve tiempo de ayudar a mi amigo Nikola a recoger madera para construir un burro a tamaño real. Sí sí, un burro. La escultura del animal era parte de un proyecto bicomunal en el que colaboraron jóvenes de ambos lados de la isla.

Viendo que mi aventura llegaba a su fin, tuve tiempo también de participar en un viaje por diferentes aldeas abandonadas de la parte sur de la isla, alguna de esas villas habitadas por turco-chipriotas y abandonados tras el conflicto, otros por razones migratorias o geológicas; vivir de primera mano la tradición de la Semana Santa Ortodoxa en el pueblo de Elli, Katydata; descubrir lugares mágicos con Chrysi y Pavlos como “Avakas gorge” o “barranco de Avakas”; o recorrer una vez más todo el norte de la isla, visitando dos de los tres castillos medievales que coronan las cimas de los montes Pentadáctylos o cordillera Kyrenia, hasta llegar a la parte más septentrional, la penínusla de Karpasia, todo esto junto a mis grandes amigos Nikola, Veronika, Gioia y su hermano Daniel.

       

 

        

Una vez hecho el resumen de las últimas semanas, voy con las despedidas y agradecimientos.

Han sido tantas las personas que he conocido y conectado durante esta etapa de mi vida, que me podría pasar horas escribiendo los nombres de todos ellos, y como estoy seguro de que ellos/as saben con absoluta certeza forman parte de esa lista, me voy a permitir el lujo de no hacerlo. Pues bien, a todas ellas y ellos quiero decirles con estas palabras lo infinitamente agradecido que estoy de haber compartido nuestro tiempo, risas, penas, locuras, comidas,momentos…y que de todo corazón espero volver a reunirme pronto con todos ellos y ellas.

 

También dedicar palabras de agradecimiento y gratitud a todos aquellos miembros pasados y presentes de YEU Cyprus que hicieron posible que esta experiencia mereciera la pena, cumpliendo más que de sobra con las expectativas del proyecto.

 

Y para terminar, simplemente decir gracias, gracias y más gracias a todos aquellos que he nombrado anteriormente y que han compartido vagón en este tren que es la vida.

Con cariño,

Juanjo

 

 

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