¡Feliz Año Nuevo a todos!

Después de un par de semanas para descansar, disfrutar de la familia y los amigos y de empezar a pensar en nuevos planes de futuro, volvemos a la rutina. Han sido dos semanas increíbles cargadas de gran contenido emocional. Parte de la culpa la tiene mi familia, con la que he compartido una magnífica primera semana de vacaciones visitando la isla, enseñándoles cómo es mi vida aquí y compartiendo con ellos un pedacito de lo que he vivido durante estos nueve meses. La otra parte de culpa la tienen todos aquellos amigos y gente con los que he compartido mi tiempo durante el resto de mis vacaciones. Sin ir mas lejos, el mismo día de Nochebuena lo pasé estupendamente con mi colega Leónidas, que me enseñó entre otras cosas su negocio, ¡una granja de alrededor de siete mil cerdos!

Como mi familia no llegaba a Chipre hasta el 26 de diciembre, había que buscar un plan alternativo a la noche de Nochebuena y al día de Navidad. Mis amigos de la organización Politistiko Ergastiri tenían previsto hacer una gran cena de Nochebuena en su casa con otros amigos suyos, en total unas treinta personas, así que me uní al plan. Aportando cada uno algo para cenar, con más comida que espacio para colocarla y poder cenar, cenamos requetebién y al terminar empezamos con las bebidas. Poco después, procedimos a abrir nuestro regalo del “amigo invisible”. A continuación, seguimos con la fiesta, con el buen rollo y con algunas copas de más al final de la noche.

Al día siguiente, mi amiga Elli me invitó a comer con ella y su familia en Katidata, el pueblo de sus abuelos. Gran cantidad y diversidad de comida, igual con los postres. Al terminar, fuimos a visitar el pueblo de Kakopetria, un pueblo precioso, propio de una estampa navideña. Un paseo por sus calles y de vuelta a Nicosia.

El lunes, después de pasar la tarde y cenar con mi amigo Marc en Lárnaca, fuimos al aeropuerto a recoger a la familia. Casi nueve meses después, otra vez juntos. Nos despedimos de Marc, cogimos un taxi y tomamos rumbo a Nicosia.

Durante la semana del 26 de diciembre al 2 de enero, mi familia y yo hemos tenido tiempo de viajar por la isla, hacerles un pequeño resumen in situ de lo que está siendo mi experiencia aquí. Pudieron conocer lugares históricos como el Castillo de Saint Hilarion, el puerto de Kyrenia, el Monasterio de Bellapais o la ciudad antigua de Kourion, ¡y yo también! También visitamos Nicosia, por supuesto, y Lárnaca. Podríamos haber disfrutado un poco más si el tiempo hubiese acompañado, cosa que desafortunadamente no ocurrió. De todas formas, la compañia fue lo realmente importante, así que dejamos a un lado cualquier tipo de queja.

El día de Nochevieja quedamos con mis amigos Pavlo y Chrysi para tomar un café después de comer, y por la tarde regresamos a casa a preparar la cena de Nochevieja. No cenamos solos, sino que compartimos mesa con Yarimar y Ezequiel, buenos amigos venezolanos que están en Chipre por temas de trabajo. El menú fue variado, con productos españoles y venezolanos, y como plato principal cocinamos dos pulpos hermosos en el horno. Cerca de la media noche, preparamos las uvas y las granadas, tradición chipriota esta última que consiste en lanzar una granada desde la puerta de casa, y en función de si el grano permanece dentro de la corteza augura un buen año o no. De esto último me enteré un par de días después, y como no presté demasiada atención al resultado, me quedo como estoy. De todas formas, empezar el año rodeado de la gente que te importa es sin duda la mejor manera posible de hacerlo.

El día de Año Nuevo fue un día para disfrutar descansando, ya que por la noche mis padres y mi hermana cogían su vuelo de vuelta a casa, y no iba a ser precisamente corto y cómodo. Prepararon las maletas, fuimos a tomar un café, regresamos a casa para cenar y a eso de las once y media de la noche, Ezequiel, que tan amablemente se ofreció a llevarnos al aeropuerto, pasó por casa a recogernos. Ya en el aeropuerto, me despedí de la familia y Ezequiel y yo regresamos a Nicosia.

La semana posterior a la visita de la familia se ha traducido básicamente en tiempo para descansar, leer, pensar en nuevos planes de cara al futuro y disfrutar de los amigos. Grandes amigos como Pavlos, Chrysi, Andria, Elli, Savvia, Yarimar y Ezequiel… y por supuesto, después de más de tres meses sin ver a mi queridísimo amigo Nikos, que estuvo ausente durante todo este tiempo por motivos de trabajo.

Esta úlitma semana hemos vuelto al trabajo con las pilas cargadas y con muchas actividades y eventos todavía por llevar a cabo. Muy contento también de volver a ver a mis estudiantes. Seguimos con el ritmo.

¡Nos vemos pronto!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *